¿A qué hay que darle importancia en la búsqueda de empleo? Parte 4

En los artículos anteriores (parte 1parte 2 y parte 3) se han abordado diversos elementos generales, pero claves, a los que hay que dar importancia en la búsqueda de empleo: el curriculum, la experiencia laboral y las Nuevas Tecnologías y la inteligencia emocional. Aún queda un último aspecto al que hay que tener en cuenta, que es la red de contactos.

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La red de contactos es un viejo conocido del mundo laboral pero recientemente presentado en sociedad como miembro vip.

Es evidente que poseer numerosos contactos siempre ha facilitado la búsqueda de empleo, ya sea por la difusión que se le dan las redes de contacto a dicho puesto o, al contrario, la difusión que se le hace al candidato en los posibles empleos. En este sentido, la red de contactos no es algo novedoso, pero la inclusión de las Nuevas Tecnologías al mundo laboral ha permitido que este elemento cobre aun mucha más importancia. Las herramientas tecnológicas han permitido la apertura de las redes sociales, las cuales, sin lugar a dudas, se relacionan de modo íntimo con las redes laborales.

Hasta el momento poseer un curriculum adecuado, tener experiencia, servirse de las Nuevas Tecnologías y poseer una actitud adecuada eran elementos suficientes para abrirse paso, sin grandes trances, en el mundo laboral. La problemática surge en los últimos años, cuando los índices de paro aumentan, los puestos vacantes disminuyen y el acceso al mundo laboral ya no resulta tan sencillo. Se comienza a vislumbrar el ocaso de la edad de oro del trabajo en la que un curriculum, la experiencia, el manejo de las Nuevas Tecnologías y la actitud positiva ya no resultan ser un garante de éxito. En este punto hay un elemento que marca la diferencia entre las personas que encuentran puesto de trabajo y las que no lo encuentran: la red de contactos.

La red de contactos facilita el acceso laboral desde una doble perspectiva. En primer lugar, el candidato con una red de contactos amplia tiene una mayor información sobre puestos de trabajo, ya que incluso antes de que la empresa publique la oferta puede que el aspirante tenga conocimiento de la necesidad de cubrir ese puesto. En segundo lugar, si una empresa busca cubrir un puesto, poseer una red de contactos amplia permite que haya una mayor probabilidad de conocer a una persona que cumpla con el perfil que se solicita. En conclusión: puede que el boca a boca facilite mucho más el acceso laboral que la entrega de numerosos curricula.

Y, llegados a este punto, resulta imposible ignorar a un incómodo conocido del mundo laboral de necesario nombramiento, con el que se suele relacionar a la red de contactos por desventura de esta: el enchufismo. El concepto de “enchufe” resulta antipático, desagradable e irritante, a veces impertinente, insultante y ofensivo y, en otras ocasiones, incluso inoportuno o embarazoso. Es un término execrable y maldito desde que se tiene la noción de que alguien que ocupa un puesto por recomendación no trabaja, es un inútil o no tiene los méritos suficientes. Error.

Ciertamente, es innegable que muchos trabajadores que accedieron a su puesto laboral por recomendación no rinden o no cumplen el perfil como se debiese, pero también se da la misma situación en trabajadores que fueron entrevistados y contratados en su momento y en funcionarios que aprobaron una ardua oposición. El desempeño laboral no es directamente proporcional con el modo de contratación, ni es un aval de plena efectividad en el rendimiento profesional. Desgraciadamente se carga con un fundamento erróneo socio laboral que ha llevado a demonizar la influencia de los contactos, hasta el punto de acuñar el término “enchufe” para definir tal concepto.

Obviamente, el acceso a un puesto laboral de modo indebido sin que se cumplan los requisitos no es solo ilícito, sino que además puede tocar lo ilegal. Nos referimos, por el contrario, al acceso laboral a través de los contactos mediante una negociación de mutuo beneficio, una simbiosis en la que el trabajador con un perfil concreto accede a un puesto en el que se requiere dicho perfil: candidato beneficiado al encontrar un puesto y empresa beneficiada por contratar a una persona de previsible confianza.

¿Una persona que accede a un puesto de trabajo por enchufe tiene una buena red de contactos? Sí. ¿Una persona con una buena red de contactos accede a su puesto de trabajo por enchufe? No siempre. Dicho esto, la red de contactos no es sinónimo de enchufismo y, en los casos en los que ambos elementos coinciden, no resulta tampoco negativo. El desempeño laboral y el rendimiento son factores que se ejecutan en el día a día laboral y que implican competencia profesional. Nada tiene que ver el modo de acceso laboral si el resultado es valioso.

En definitiva, la red de contactos es un elemento de especial importancia en el mundo laboral actual y que puede, en mucho, marcar la diferencia en la consecución y el acceso a un puesto de trabajo.

Esta entrada está escrita por la psicóloga Paola Borrego a través de su entrada de blog. Para leerla completa entra aquí.

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