¿Por qué es importante la inteligencia emocional en un abogado?

¿Por qué es importante la inteligencia emocional en un abogado?

Cuando un abogado comienza su carrera profesional, lógicamente entiende que se enfrenta a un dominio técnico jurídico importante. El nivel de exigencia para poder mantenerse en un mercado tan agresivo tiene que ser muy alto, por lo que la capacidad de estudio y análisis tiene que ser esencial en su desarrollo profesional.

Lo que desconoce, o no le ha dado tanto valor, es el estrés emocional con el que van a tener que lidiar, ya no solo por la exigencia del caso, sino por la gestión de las emociones de los clientes. Así, una de las competencias más demandadas por nuestros clientes es que el profesional tenga es una alta inteligencia emocional.

 

¿Qué es la inteligencia emocional?

 

Tomando como referencia la definición que realizaron Salovey y Mayers, la inteligencia emocional es una forma de inteligencia social que implica la habilidad de controlar los sentimientos y emociones de uno mismo y de los demás, con el fin de discriminar dicha información y emplearla con el fin de guiar nuestro pensamiento y acción.

5 claves para poder desarrollar esta inteligencia emocional

 

  1. Practica la calma. El cliente busca soluciones y las quiere “para ayer”. Es importante hacerle ver que todo procedimiento legal requiere de unos plazos, y que bajo el cumplimiento de estos no podemos hacer otra cosa, salvo que esperarlos con buena actitud y tranquilidad.
  2. La asertividad será el arma secreta para que tu cliente adopte una posición abierta a todas las posibilidades que se puedan presentar. Transmitir con honestidad y claridad desde el principio del proceso, hará que ganen confianza y obtengan seguridad. Habla despacio, no utilices terminología técnica y adapta tu lenguaje a todos los públicos. Escucha y controla el lenguaje nocivo para no reforzar al cliente en ese tipo de comunicación dañina.
  3. Emplea el feedback. La incertidumbre se controla manteniendo una comunicación continua, reportes rápidos pero que mantengan al cliente informado de su proceso. Esto hará que se siente informado e “importante” en todo momento.
  1. Trabaja el autocontrol. El abogado debe controlar en todo momento sus emociones, desde los comentarios de un juez, el tono agresivo de un cliente o las tensiones de un compañero con el que comparte un caso. Continuamente debe controlar sus impulsos y actuar conforme a sus valores y objetivos, teniendo claro que, en otras ocasiones, tendrá que tomar un rol diferente al que toma en ese momento, por lo que es importante que gestione sus emociones para crear un entorno de confianza e imparcialidad. De esta manera, creara el efecto contagio, el cual abrirá nuevos caminos de colaboración entre los integrantes del proceso.
  1. Toma tiempo para ti, no te descuides. Una hiperactividad prolongada puede acarrearte problemas graves de salud. Practica deporte, sal a pasear, toma el sol, pasa tiempo con la familia y amigos. Recuerda que si te cuidas, los resultados serán mejores y, en consecuencia, cumplirás mejor tus objetivos.

Como bien decimos, la inteligencia emocional puede fomentarse y, si puede fomentarse, es que puede aprenderse y entrenarse. De hecho, existen técnicas de enseñanza de inteligencia emocional que han ofrecido resultados muy gratificantes, como el coaching, la realización de cursos y seminarios, etc., con los que tus objetivos se verán recompensados.

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